La sopa de cebolla francesa es una de esas recetas que siempre sorprenden. Parece sencilla, pero su sabor es complejo. Una maravillosa combinación de sabores dulces y salados, con texturas cremosas y crujientes. Una mezcla perfecta de lo rústico y lo refinado, reconforta el alma en un día frío o deleita el paladar al final de una cena especial.