Se ennegrece. Se raya con facilidad. No tolera los limones. Es una lista de características bastante extraña para una sartén, ¿verdad? Eso sí, hasta que te das cuenta de lo que obtienes a cambio: carne y patatas perfectamente crujientes, resistencia a altas temperaturas, una superficie antiadherente natural y una sartén que mejora con cada uso.